“Clouds come floating into my life, no longer to carry rain or usher storm, but to add color to my sunset sky.” Rabindranath Tagore
“Clouds come floating into my life, no longer to carry rain or usher storm, but to add color to my sunset sky.” Rabindranath Tagore
Empieza a entrar la gente. Ya es tarde, ya no hay tiempo para mirar ni repasar nada más. Comienza el concierto. Los más pequeños empiezan a tocar, mientras los recién llegados, ya acomodados, se arrepienten de haberse metido en aquella sala. Algún osado se atreve con la meditación de Thais, el resto toca lo de siempre.
Cada vez falta menos. Aumentan los nervios y las manos empiezan a llenarse de un sudor frío y pegajoso. A la vez se respira un poco más de tranquilidad porque los padres de la niña que tocó al principio ya han dejado de usar todo su equipo fotográfico (dos cámaras de fotos y una de vídeo, alucinad).
Llegó la hora. Te toca y ya no hay opción de coger las partituras. Las has dejado bien lejos a propósito para evitar la tentación en los minutos finales: ¡hoy hay que tocar de memoria! El principio es lo peor. Es imposible coger el tempo perfecto con el que llevas estudiando tantas horas y durante tantos días, no con las pulsaciones por las nubes.
Y suena el acorde: Sol Re Si♭ Sol. No lo disfrutas al principio porque estás pendiente de si la gente nota que te están templando las rodillas, pero a medida que avanza el adagio empiezas a escucharte, a concentrarte en cómo suena cada nota, cada acorde, cada trino…
Sol Re Si♭ Sol… y se acabó. Cuando de verdad empezabas a disfrutar con lo que estabas tocando ya no te queda más música…
¡Vaya cómo pasa el tiempo! Parece que fue ayer cuando se liberó pero ya ha pasado más de un año y siguiendo con la costumbre del proyecto Fedora a partir de ahora Fedora 14 dejará de recibir actualizaciones.

Se recomienda, por tanto, actualizar a Verne o mismamente a Fedora 15, que seguirá siendo mantenida hasta un mes después que se publique Fedora 17. ¡Hasta siempre Laughlin!