Viaje a Madrid: Hermitage + NASA

¡Cuánto tiempo sin escribir! Como siempre tengo excusa, pero ya os la sabéis (poco tiempo) así que no os aburro más. Tengo pendiente una entrada sobre KDE, aunque ya os avanzo que la última versión es una maravilla; algunas fotografías más (sí, con citas incluídas); y algo de música. Está todo en la cabeza, así que ya lo iré plasmando en el blog poco a poco. Pero esta entrada la dedico al viaje que he hecho este fin de semana.

Frío, mucho frío pero también mucho sol. Atrás se quedaron las nubes y la nieve tras cruzar el puerto para dar paso a un fin de semana sin ni una sola nube. Perfecto. La primera parada fue la exposición del Hermitage, el mayor tesoro artístico de Rusia. Una exposición pequeña pero muy representativa del gran poder que tenían los zares en Rusia con pinturas, esculturas, joyas y piezas de arqueología. Si tenéis la oportunidad de viajar a Madrid os la recomiendo. Podéis encontrar en la web del Prado más información. La salida de la luna: dos figuras masculinas en la orilla de Caspar David Friedrich, Mujer con sombrero negro de Kees Van Dongen, Composición VI de Kandinksy y sobre todo La Kruzkirche en Dresde de Bernardo Bellotto fueron los cuadros que más me impresionaron.

El hotel muy bien. Resulta que como no tenían habitaciones triples pues nos dieron una suite. Por lo demás, lo único interesante eran los pasillos que parecían los del hotel Overlook. Solo faltaba ver a Jack Nicholson gritando: “Ya estoy en caaaaaaasa!”

La otra visita importante fue la de la exposición “La aventura del espacio” de la NASA. Costó encontrar el pabellón Doce (lo fácil que habría sido poner 12 en grande) del recinto ferial de la Casa de Campo pero al final mereció la pena. Una exposición en la que nada más entrar te entregan un iTouch tiene que ser buena a la fuerza. A lo largo de varias salas estaban expuestos los primeros trajes espaciales, la comida que se llevaban al espacio los astronautas, maquetas de satélites y naves, algunas réplicas a tamaño real e impresionantes fotos tomadas desde el espacio. Además, al final tenían montada una centrifugadora, esas máquinas que giran sobre un eje y que tratan de simular las fuerzas que sufren los astronautas durante el despegue y la reentrada. No estaba muy lograda (creo que solo alcanzaba las 2G) pero bueno, fue entretenido. Como curiosidad linuxera, en la exposición había una foto del científico Robert Goddard, uno de los científicos pioneros que inventó los cohetes modernos, cuyo nombre se utilizó en Fedora 13 Goddard.

Un concierto más

Empieza a entrar la gente. Ya es tarde, ya no hay tiempo para mirar ni repasar nada más. Comienza el concierto. Los más pequeños empiezan a tocar, mientras los recién llegados, ya acomodados, se arrepienten de haberse metido en aquella sala. Algún osado se atreve con la meditación de Thais, el resto toca lo de siempre.

Cada vez falta menos. Aumentan los nervios y las manos empiezan a llenarse de un sudor frío y pegajoso. A la vez se respira un poco más de tranquilidad porque los padres de la niña que tocó al principio ya han dejado de usar todo su equipo fotográfico (dos cámaras de fotos y una de vídeo, alucinad).

Llegó la hora. Te toca y ya no hay opción de coger las partituras. Las has dejado bien lejos a propósito para evitar la tentación en los minutos finales: ¡hoy hay que tocar de memoria! El principio es lo peor. Es imposible coger el tempo perfecto con el que llevas estudiando tantas horas y durante tantos días, no con las pulsaciones por las nubes.

Y suena el acorde: Sol Re Si♭ Sol. No lo disfrutas al principio porque estás pendiente de si la gente nota que te están templando las rodillas, pero a medida que avanza el adagio empiezas a escucharte, a concentrarte en cómo suena cada nota, cada acorde, cada trino…

Sol Re Si♭ Sol… y se acabó. Cuando de verdad empezabas a disfrutar con lo que estabas tocando ya no te queda más música…

11-11-11

Interesante día el de hoy. Las fechas no dejan de ser un invento humano; no hay más que ver la de calendarios distintos que existen (chino, budista, hindú…). Pero hoy es un día diferente. Es un día especial porque, a no ser que cambien el sistema para numerar las fechas (en nuestro calendario), nunca se repetirá una fecha tan divertida como  la de hoy: 11-11-11. Digo divertida porque si nos paramos a pensar nunca se va a repetir ninguna de las fechas que ya hemos vivido.

Y aún más interesante es el día cuanto te levantas, y sin hacer sol ni estar lloviendo, ves un arcoíris enorme por la ventana.