Rachmaninov

Piano

“The new kind of music seems to create not from the heart but from the head. Its composers think rather than feel. They have not the capacity to make their works exalt – they meditate, protest, analyze, reason, calculate and brood, but they do not exalt.”

— Sergei Rachmaninov

El Op. 64 de Mendelssohn

En plenas fiestas, la música está presente en todas partes. No hay más que caminar un poco para escuchar villancicos por el casco antiguo de la ciudad, en las tiendas o en los anuncios de televisión. Así que como ya estaréis cansados de tanta música simplona y repetitiva aquí os dejo uno de los conciertos más conocidos para violín y también uno de los más preciosos que se han escrito para este instrumento: el concierto en mi menor de Felix Mendelssohn.

[…] la entrada del violín sorpresivamente nos cautiva por la belleza de la melodía y por el timbre del instrumento sobre la cuerda Mi, su legato y su cantabile. Crece en intensidad la melodía, se desarrolla, deriva a pasajes rítmicos de bravura y termina su primera intervención con una brillante serie de octavas en crescendo hacia el agudo, que encadena de forma lógica la entrada en fortíssimo del tutti repitiendo el íntimo tema cantado por el violín pero ahora con la grandeza de su volumen sonoro. Breve Historia del Violín (Javier Morote)

Si ya es precioso escucharlo no os podéis imaginar lo que es tocarlo porque a pesar de sus dificultades está tan bien bien escrito… Se nota que Felix, aunque no fuera violinista, conocía bien el instrumento y sobre todo se dejo aconsejar por su amigo Ferdinand David, violinista virtuoso y a quien dedico el concierto. En total seis años de su vida dedicó a este concierto, seis años que se convierten en 30 minutos de intensa y emotiva música. Os invito a que lo escuchéis entero, aquí os dejo el primer movimiento interpretado por Julia Fischer.

Sobre Amarok

Es quizás una de las aplicaciones que más utilizo y sin duda de las mejores que tenemos en Linux y en especial para el entorno KDE. Hay muchos reproductores, organizadores (llamarlo como queráis) de música para todos los sistemas operativos. Algunos con una fama inmerecida (ejem iTunes…) y otros menos conocidos pero con muchas más utilidades, más rápidos, sencillos y mucho más prácticos. Amarok es un claro ejemplo de este segundo grupo.

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Un concierto más

Empieza a entrar la gente. Ya es tarde, ya no hay tiempo para mirar ni repasar nada más. Comienza el concierto. Los más pequeños empiezan a tocar, mientras los recién llegados, ya acomodados, se arrepienten de haberse metido en aquella sala. Algún osado se atreve con la meditación de Thais, el resto toca lo de siempre.

Cada vez falta menos. Aumentan los nervios y las manos empiezan a llenarse de un sudor frío y pegajoso. A la vez se respira un poco más de tranquilidad porque los padres de la niña que tocó al principio ya han dejado de usar todo su equipo fotográfico (dos cámaras de fotos y una de vídeo, alucinad).

Llegó la hora. Te toca y ya no hay opción de coger las partituras. Las has dejado bien lejos a propósito para evitar la tentación en los minutos finales: ¡hoy hay que tocar de memoria! El principio es lo peor. Es imposible coger el tempo perfecto con el que llevas estudiando tantas horas y durante tantos días, no con las pulsaciones por las nubes.

Y suena el acorde: Sol Re Si♭ Sol. No lo disfrutas al principio porque estás pendiente de si la gente nota que te están templando las rodillas, pero a medida que avanza el adagio empiezas a escucharte, a concentrarte en cómo suena cada nota, cada acorde, cada trino…

Sol Re Si♭ Sol… y se acabó. Cuando de verdad empezabas a disfrutar con lo que estabas tocando ya no te queda más música…