KDE 4.8, 4.8.1 y demás novedades

Más vale tarde que nunca. Aunque ya se liberó hace unas cuantas semanas, la nueva rama de KDE SC 4.8 se merece una entrada. No es solo mi opinión, sino la de muchos más, ya que KDE ha vuelto a conseguir el premio a mejor entorno de escritorio del año. Ya en la rama 4.7 KDE se posicionó como la mejor alternativa para los defraudados con Gnome y los renegados de Ubuntu con su Unity. Pero con la nueva versión y sus impresionantes mejoras (gracias Qt Quick en parte) han dado un paso más allá. Además, hace unos días recibió la primera actualización en la que se han corregido algunos bugs y se han ampliado y mejorado las traducciones. Olvidad la inestabilidad y carencias de la rama 4.x de la que tanto se hablaba cuando se produjo el salto. KDE 4.8.1 es el entorno más estable, completo y elegante para Linux.

“The best mix of cutting edge software and stability…” Tech Radar

Pero, ¿qué hay de nuevo? Prácticamente todo ha sido mejorado. Una de las claves ha sido Plasma QtQuick. Ya os había hablado de esta nueva tecnología pero verla en acción es completamente distinto. Los efectos de Kwin, Dolphin, las notificaciones… ahora todo está escrito en QML y se nota. Se ha rediseñado el menú de las preferencias para el ahorro de energía y también se ha escrito una nueva implementación del splash screen. Poco a poco iremos viendo como se van actualizando las aplicaciones para utilizar toda la potencia de QtQuick y QML. Con KDE 4.9 seguramente nos llevemos muchas sorpresas (Dragon Player, Amarok…).

En Archlinux y Chakra ya se ha actualizado el entorno a esta nueva rama. En Fedora, aunque se puede actualizar con repositorios externos, no llegará de forma oficial hasta Fedora 17 (se puede probar la Alpha por si os animáis). Igual pasa con el resto de distribuciones, habrá que esperar unos meses hasta que se actualice de forma oficial.

Sobre Unity o cómo complicar lo sencillo

Hace ya unos días, me pidió un amigo que le instalase Ubuntu en el portátil. Escogió  esta distribución porque es la que usan en la facultad de Física en una de las asignaturas de primer año.

Llevaba muchos meses sin usar Ubuntu, ni siquiera en una máquina virtual. Y aunque fue la distribución con la que conocí Linux poco después, tras probar otras como Fedora, OpenSUSE o Archlinux… ya no volví a usarla.

No era extraño leer, hace unos tres o cuatro años, que Ubuntu era “la más fácil de usar”, cuando OpenSUSE era, de lejos, mucho más sencilla y Fedora, etiquetada como “solo para avanzados”, era prácticamente igual a Ubuntu. Desde hace ya dos versiones esto está cambiando y ahora sí que ofrece a sus usuarios unas herramientas y aplicaciones que hacen mucho más fácil el cambio de windows a linux, por ejemplo. Una de estas herramientas es el propio instalador.

Pero Ubuntu desde hace (si no me equivoco) año y medio comenzó un proceso de renovación. Primero fue el logo y los colores, cambios menores pero que ya presagiaban hacia dónde se dirigía esta distribución. Unity, su nueva interfaz desde Ubuntu 11.04, es el final de este camino.

Unity, que nació en un principio como la interfaz para la edición netbook, se convirtió en la interfaz por defecto para el escritorio. ¿Fue la decisión acertada? ¿Es mejor Unity que Gnome 3? No y sí. Para mi no fue la decisión acertada porque, como os explicaré después, es una interfaz que te hace perder tiempo. Y sí, me parece mejor que Gnome 3 pero ni de lejos se acerca a KDE.

Seguramente después de usar Unity unos días cambiaría mi opinión pero tras probarla unas horas me parece un entorno lioso e innecesariamente complejo. Lo que en Gnome 2 podías hacer en dos clics ahora necesitas moverte por cuatro menús y hacer cuatro clics. Vale, seré muy “tiquismiquis”, pero no me negaréis que Unity es de todo menos práctico.

Pero eso lo bueno del software libre (y también su mayor problema), que si algo no te gusta siempre tienes alternativas. En este caso, siempre me quedará KDE.